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jueves, 3 de mayo de 2007

DATOS SOBRE DICK Y JANE, LADRONES DE RISA


Jim Carrey le propuso al productor Brian Grazer un remake del film de 1977 "Roba bien sin mirar a quién". Con los escándalos de Enron y Worldcom en grandes titulares de la prensa USA, el interés del público por este matrimonio víctima de un jefe sin escrúpulos estaba allí asegurado.
20 justificados millones de dólares. Dick y Jane, ladrones de risa critica, en clave de comedia, los escándalos corporativos y a los ejecutivos desalmados. Una cinta que recuerda como hace una generación los jefes ganaban 40 veces más que sus trabajadores, mientras que hoy la diferencia está en casi 400. Pero a pesar de estos datos y de su nuevo trabajo, Jim Carrey cree que un sueldo de 20 millones de dólares (16 millones de euros) está más que justificado en Hollywood. Y que los altos salarios no suponen ningún problema en la industria. Está relacionado con el dinero que generas, porque si haces que una compañía gane 500 millones de dólares (400 millones de euros), al menos te mereces 20, ¿no?, aunque sea una cantidad obscena, dice el actor canadiense que, como su personaje Dick Harper, también ha robado alguna vez: Me pillaron con mi hermano mayor y el que ahora es mi cuñado, que por entonces eran unos delincuentes: entraban al colegio, robaban el dinero del almuerzo, se colaban en las casas cuando estaban vacías para hacer fiestas...

El Jerry Lewis de nuestra generación. Téa Leoni sigue explotando la bis cómica que tan bien le funcionó en Flirteando con el desastre (David O¿Russell, 1996) o Un final made in Hollywood (Woody Allen, 2002). La actriz neoyorquina no era la primera opción, reconoce el director Dean Parisot, que la escogió cuando Cameron Diaz dejó de estar disponible, pero me alegro de la elección. Están increíbles juntos. Me recuerdan a una pareja de otra época. Lo que me interesa es la comedia, no una colección de chistes. Y ambos son grandes actores, la química es evidente. Leoni describe como una experiencia espectacular trabajar con Carrey. Jim es el Jerry Lewis de nuestra generación. Tiene el mismo oído para la comedia que Mozart para la música. Para mí fue revelador el hecho de pensar: ¿Qué más da si soy graciosa? ¡Tengo a Jim!.

La arruga es bella. Una de las escenas estrella del film es cuando Jane Harper, en su intento desesperado por recuperar la armonía financiera de la casa, pretende ganar dinero haciendo de conejillo de indias para una nueva sustancia similar al Botox. Voy a cumplir 40 y me he ganado todo lo que tengo en la cara. Me he reído mucho para tener estas agurras, dice Leoni, que no tiene ninguna intención de pasar por el quirófano. Más bien todo lo contrario: Me hicieron una portada de revista no hace mucho y cuando la vi lo habían borrado todo. Estaba tan ridícula... Parecía una niña de 12 años, y eso no es lo que quiero mostrar. Eso es basura.

Remakes y más remakes en Hollywood. Siempre había rechazado los remakes, subraya Dean Parisot. Sin embargo en este, aunque la pareja permanece, el contexto es completamente distinto. Eso fue lo que convenció al realizador de Héroes fuera de órbita para revisar la historia de los Harper. Hollywood ha hecho remakes desde sus comienzos y me pareció que esta película merecía la pena. Pero jamás haría Ciudadano Kane o El Padrino, dice sobre los impecables e irrepetibles films de Orson Welles y Francis Ford Coppola. Otro punto que tuvieron que negociar fue la lista de compañías con escándalos, entre ellos Enron y Worldcom, que aparecen al final de la cinta. Tuvimos un intenso debate y supongo que lo conseguimos porque Jim era el productor y estaba allí para presionar. Su intención fue reflejar la burbuja del año 2000, cuando todos hacían dinero, no teníamos déficit, ni guerra, ni 11-S, ni escándalos corporativos.


DATOS SOBRE "UNA SERIE DE CATASTRÓFICAS DESDICHAS"

Después de transformarse en el Grinch imaginado en sus libros por el Dr. Seuss, Jim Carrey da vida a otro antihéroe literario, el conde Olaf, creado por la mente de Lemony Snicket en varias novelas juveniles que, en Estados Unidos, han llegado a ensombrecer al mismísimo Harry Potter.

Bombazo editorial. Más de 50 millones de ejemplares se han vendido en todo el mundo de los 11 títulos escritos por Lemony Snicket (pseudónimo de Daniel Handler) sobre las andanzas del conde Olaf y los huérfanos Baudelaire. Y es que sus desdichadas aventuras son un bombazo similar, entre el público infantil y juvenil, al de Harry Potter. Hemos adaptado los primeros tres libros de la saga, explica el director Brad Silberling. En cada uno de ellos, el conde Olaf nos muestra una nueva personalidad, así que necesitábamos a una especie de Peter Sellers para interpretarlo. El elegido para dar vida al alma de las historias de Lemony Snicket es un Jim Carrey que da rienda suelta a su expresividad (y que debió afeitarse la cabeza). Para mí ha sido una gozada poder disfrutar de los disfraces (su rol se convierte en otros varios gracias a la caracterización) y crear personajes completamente distintos, explica.

Vidas tras el fuego. Curiosamente, Jim Carrey ignoraba la popularidad de los libros adaptados. No los conocía, confiesa; pero en cuanto me los pasaron los leí, y los encontré francamente muy originales, un modo distinto de contar una historia para niños. Carrey no es el único personaje popular cuyo destino se ha ligado al de los relatos de Lemony Snicket. Junto a él está Meryl Streep (ahora en cartelera con El mensajero del miedo), como la tía de los niños protagonistas. Y también aparecen Timothy Spall (Harry Potter y el prisionero de Azkabán), Billy Connolly (El último samurái), Luis Guzmán (Ejecutivo agresivo) o los pequeños Emily Browning (Ned Kelly) y Liam Aiken (Camino a la perdición). Además, el film cuenta, en su versión original, con la voz del hiperactivo Jude Law como narrador/Lemony Snicket.

DATOS SOBRE ¡OLVÍDATE DE MI! (ETERNAL SUNSHINE)


A veces no nos acordamos de las fechas de cumpleaños de la gente, ni de los nombres de algunas de las personas que hemos conocido, pero seguro que siempre recordarán "¡Olvídate de mí!", la segunda colaboración del guionista Charlie Kaufman y el director Michel Gondry tras "Human Nature".

Habla el guionista. Films como Confesiones de una mente peligrosa (George Clooney, 2002) o los dos títulos de culto de Spike Jonze, Cómo ser John Malkowich (1999) y Adaptation. (2002), tienen un sello muy propio, del que es responsable uno de los guionistas más personales y excéntricos de la historia del cine americano, Charlie Kaufman. Experto en desafiar las normas de Hollywood, Kaufman nos revela la complejidad de su nuevo trabajo, un film que habla sobre los recuerdos y sobre cómo estos nos determinan como personas. Y que también versa sobre una historia de amor amarga y mal resuelta, en la que el taciturno e introvertido Joel (Jim Carrey) y su ex compañera Clementine (Kate Winslet) se embarcan en un viaje por los callejones de la memoria. Así, siempre desde el punto de vista de Joel, la pareja rememora su vida en común a medida que esta se derrumba a su paso: La película es una historia de amor, cuenta Kaufman, aunque no es la típica que sigue el patrón chico encuentra a chica. En realidad, la cosa va así: chico encuentra a chica; chico se enamora de chica; chica pasa de chico; y chico se somete a un experimento científico revolucionario para eliminar permanentemente de su memoria a la chica. En resumen: se trata de una historia de amor contada al revés.

Habla el director. El encargado de llevar todo esto a la pantalla es Michel Gondry, responsable de videoclips para Björk o The White Stripes. Para recrear este loco universo mental que es el cerebro de Joel, Gondry evitó ajustes de posproducción, trabajando con los precarios efectos tecnológicos de una simple cámara: mínima iluminación, rápidos cambios de vestuario, paneles reflectantes, dobles exposiciones e incluso puertas secretas que permiten a los actores desaparecer y aparecer en el decorado fueron sus armas elegidas. Gondry lo explica: Realizar este tipo de efectos especiales tan sencillos, casi caseros, me volvió loco, porque de este modo puedes llegar a recrear las verdaderas propiedades del sueño, algo que jamás lograrías a base de efectos especiales.

Guionista y director: pasado común. Charlando con el extravagante director francés y el reservado guionista de Nueva York nos damos cuenta de que forman una pareja inusual, y las constantes bromas entre ellos nos hacen pensar que son amigos. Pero la pareja se hace trío cuando se juntan con el director Spike Jonze, colaborador habitual de Kaufman. Si bien Jonze ha disfrutado de lo mejor de Kaufman, la primera colaboración del guionista con Gondry, Human Nature, fue un fracaso, aunque supuso una estrecha colaboración entre ambos (Charlie y yo estamos en constante diálogo, asegura Gondry) y su fracaso en taquilla no acabó con su relación.

La fama de un actor. El interés de Jim Carrey por hacerse con el papel protagonista fue una magnífica noticia para los productores, pero Gondry creía que la fama del actor podía dañar al film. En un principio pensé que Carrey quizás era demasiado grande para el papel, dado que el material era delicado y era fácil cagarla. Pero su interpretación me fascinó. Tiene un control total de su actuación. Personalmente, creo que su trabajo en este film es incluso mejor que en El Show de Truman. Las expectativas de Kaufman respecto a ¡Olvídate de mí!, pues, son claras: Para mí era importante mostrar algo al mundo que pareciera real, explica. Pretendía que esta cinta estuviera llena de imperfecciones, como la vida. Y me niego a dotarla de una moral, concluye.