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jueves, 28 de julio de 2011

ROCÍO AYUSO ENTREVISTA A JIM CARREY

Rocío Ayuso de El País ha tenido la suerte de entrevistar a Jim Carrey y la ha sacado uno de los titulares más bonitos que ha dicho el actor en toda su carrera (en mi opinión): Mi humor no promueve la ignorancia, sino que defiende la inocencia.


Pregunta. ¿Qué tipo de actores son los pingüinos?

Respuesta. Son actores de método (risas). Con experiencia en la Antártida. Bueno, la verdad es que son compatriotas canadienses. ¡Y sin tarjeta verde! [tarjeta de residencia de EE UU] Me huele mal... Ahora en serio, los pingüinos son difíciles de entrenar y tuve que trabajar mucho con ellos. Fue duro pero acabó siendo divertido, aunque solo fuera por el pescado que tuve que llevar en los bolsillos. Y para las escenas más difíciles siempre están las imágenes creadas por ordenador. Tienen algo que siempre los convierte en divertidos.

P. La cinta es un continuo homenaje a aquellos grandes de la pantalla que como Charles Chaplin o James Stewart siempre han sido divertidos. ¿Quiénes son sus preferidos?

R. Son tantos... Chaplin en Tiempos modernos, un genio. Peter Sellers en El nuevo caso del inspector Clouseau. Siempre le dejan fuera cuando hablan de La pantera rosa y es la mejor. Shampoo, otra de mis comedias preferidas, con una soterrada visión de la política como telón de fondo. O cualquiera de las películas de Hal Ashby, como Harold y Maude.

P. No ha citado otros clásicos como los hermanos Marx.

R. No puedo decir que esos filmes sean de mis favoritos. Me pasa lo mismo con mis películas. ¿Quién no piensa que Un loco a domicilio es un clásico? [sonríe].

P. En Hollywood la comedia es uno de los géneros que más ha evolucionado y no todos piensan que para bien. Éxitos como la primera y segunda parte de Resacón en Las Vegas o las comedias de Judd Apatow muestran un humor cada vez más grosero. ¿Se siente cómodo en esta nueva línea?

R. Yo sigo el ritmo de mi propio tambor. Por mucho que me guste Chaplin nunca he intentado ser él. Siempre he querido encontrar mi propio estilo, y aun cuando te ves influido por los cambios que se producen en la industria -inevitables, por otra parte-, creo que he conseguido seguir a mi bola. ¡Ojalá tuviéramos las agallas de ser nosotros mismos todo el tiempo! No tengo problemas con el humor escatológico. Yo también lo practico y sé que hace reír. Pero tiene que haber algo más. Incluso Dos tontos muy tontos, con su parte de festival de risas estúpidas, hablaba de algo más. Mi humor no promueve la ignorancia, sino que defiende la inocencia.

P. ¿Se toma de manera personal los fracasos?

R. Solo cuando son un éxito. Soy un amante de la pintura, pero me produce el mismo sentimiento que el cine. Si uno observa la obra de Picasso, es imposible enamorarse con cada uno de sus cuadros. Así es el negocio. Claro que me gusta cuando funcionan, quiero que todos recuperen su dinero, que el director no tenga que esconderse en un portal, pero al final una película es el producto de una creación colectiva y en ocasiones no cuaja. Siempre intento ver el éxito o el fracaso de mis proyectos de manera positiva.

P. Una filosofía que al parecer aplica también a su vida cotidiana, ya sea en el día a día o en sus relaciones personales.

R. O a mi falta de... porque llevo un año demasiado soltero. Me encanta la obra de Eckhart Tolle [El poder del ahora, que Oprah Winfrey se encargó de popularizar en su antiguo programa de televisión] y Byron Katie. Gente con una gran filosofía que se siente real y te ofrece herramientas para comprenderse mejor a uno mismo. Creo en Buda y me gusta ver el mundo como una única realidad donde todo está conectado.

sábado, 5 de diciembre de 2009

JIM CARREY DISFRAZADO DE OSO CON CONAN O´BRIAN

lunes, 3 de septiembre de 2007

JAY LENO ENTREVISTA A JIM CARREY

El popular presentador Jay Leno entrevista a Jim Carrey por el estreno de Yo yo mismo e Irene. Entrevista alocada, divertidísima y muy surrealista.

ENTREVISTA A JIM CARREY

Divertidísima entrevista a Jim Carrey por el estreno de Dick y Jane, ladrones de risa. El final de la entrevista es apoteósico. Carrey lucha contra King Kong en el Empire State Building, cuando aparecen los dos vaqueros de Brokbak Mountain (o como se escriba). Muy divertida la entrevista. En inglés, eso sí. ¿Alguien sabe como se llama el entrevistador?

viernes, 18 de mayo de 2007

JIM CARREY ENTREVISTADO POR ELLEN DEGENERES

La última presentadora de los Oscar, Ellen De Generes entrevista en su programa a un Jim Carrey que comienza cantando como un loco villancicos.


Hablan de la película Dick y Jane, ladrones de risa.


La entrevista termina con un juguete de navidad roto y unas imágenes de otro programa de Ellen de Generes con Carrey en el que Jim se cae de la bicicleta.

ENTREVISTA A JIM CARREY EN 1989

Un jovencísimo Jim Carrey habla de sus comienzos en Los Ángeles, su papel en Las chicas de la tierra son fáciles, y de sus primeros contactos con estrellas como Jack Nicholson. En aquellos momentos Carrey ya apuntaba maneras para convertirse en uno de los más grandes cómicos del planeta.

Crazy comic Jim Carrey talks about getting swept up in L.A. hype, and his breakout role in Earth Girls Are Easy. The rubber faced actor reveals the inspiration for his characters, gives birth to an alien and shares his zany thought process.(1989)

jueves, 10 de mayo de 2007

ENTREVISTA A JIM CARREY


ENTREVISTA JIM CARREY
“Mi misión en la vida es arrancar las máximas carcajadas posibles”

Jim Carrey es el cómico mejor pagado del mundo y el que, curiosamente, ha cosechado las críticas más favorables de su carrera con dramas como “El show de Truman” y “Man on the Moon”, con los que ganó un Globo de Oro. Ahora vuelve con la comedia “Como Dios”, donde encarna a un egocéntrico periodista de televisión que se convierte en el sumo hacedor, y que está a punto de estrenarse en España.
por Beatrice Sartori
P. ¿Le satisface el póster de la película?

R.(Se gira para mirar el cartel en el que aparece desnudo, pero púdicamente tapado por nubecitas). Creo que sé por dónde va. Lo más gracioso es que en Estados Unidos no gustó, lo consideraron blasfemo. A mí me parece genial. Realmente, se le ocurrió a Miguel Ángel para la Capilla Sixtina, era el instante en que los dedos de Dios estaban a punto de tocar los de su primer Adán, y creo recordar que él estaba completamente… vestido de Adán. En EEUU, como su historia es muy reciente y eso que fue gracias a ustedes, los españoles, no deben de recordar que durante los siete días de la creación no había Bloomingdales, Barney’s… ¿Cómo se llaman los almacenes españoles más grandes?

P. El Corte Inglés.

R. ¿Inglés, vaya? Pues eso, que cuando Adán fue creado no pudo ir a El Corte Inglés a comprarse unos gayumbos, alguna camiseta y los siempre tan socorridos vaqueros. Sinceramente, yo estoy mejor dotado que el fulano que le sirvió a Miguel Ángel de modelo y no me hubiera importado mostrarlo al mundo. Recuerdo haber ido a una fiesta de los premios MTV de cine con un traje estupendo que me inventé. Me presenté con sólo un calcetín cubriendo mi virilidad y conseguí más fotos que Jennifer Lopez y su microvestido sujetado con celofán a sus poderosas domingas.

P. En Como Dios, Morgan Freeman es Dios, de raza negra, maduro y al que no le importa pasar la fregona.

R. Exacto, y va vestido de blanco.

P. Sí, pero el genio John Lennon proclamó que Dios es mujer y negra.

R. Sí, yo en mi fuero interno creo que Dios es la mujer de Morgan Freeman (risas y muecas). Pero es mejor que no se lo digamos a él, porque se gasta un temperamento cuando algo no le mola... No, ahora en serio, para mí Dios es una fuerza que hace que el mundo gire y la naturaleza se desarrolle en su mayor plenitud y belleza.

P. Siguiendo con la película, Dios le da la oportunidad de ser él y a usted sólo se le ocurre ser un auténtico bastardo con sus colegas y novia.

R. Es que ése es el personaje: Bruce Nolan, un pueblerino y un egoísta hijo de perra. Resulta que vive en la agradable Buffalo, su novia es Jennifer Aniston, ¡y no le hace ni caso! Porque lo único que le guía en la vida es ser el gran comunicador televisivo americano (pone voz enfática, tipo Larry King). Hace informaciones alternativas, radicales y locales llenas de gracia, pero se siente un payaso. Y ése es su horrible y pequeñito dilema.

P. Es un tremendo cliché pero, ¿qué haría usted si Dios le dejara ser Dios por un ratito?

R. (Un Carrey realmente serio y reflexivo). Erradicaría la mortandad y la explotación infantil. Todo ser humano tendría un trabajo, las familias no necesitarían vagabundear para hallar empleos dignos, los presupuestos para armas y guerras en nombre del petróleo irían a la protección familiar, seguridad social para todos e investigaciones de enfermedades como el sida o el Ébola. Combatiría todo tipo de injusticias, trataría de equilibrar la riqueza y la pobreza de las naciones… Y habría permitido que mis padres, Percy y Kay, tuvieran una vida más larga y sin tantas estrecheces. ¡Por Dios! Siendo niños tuvimos que trabajar en tareas de limpieza y vivir en una furgoneta vieja. Pero por Dios le juro que incluso en aquellos tiempos lograba hacerles reír, aunque fuera con una imitación, un pedo o un baile.

P. ¿Es usted religioso?

R. Soy espiritual y rezo. A veces a Dios y otras a la Virgen María. Nací y fui educado como católico, estudié en un colegio irlandés… Pero de eso hace 4 años. De pequeño, rezaba para pedir cosas materiales porque una monjita nos animó, pero en casa siempre fuimos pobres como ratas y me parecía que en el cielo andaban muy ocupados como para atender nuestras plegarias. Nunca nos cayó nada del cielo. Mi padre, el pobre, jamás encontraba trabajos dignos y mi madre siempre estaba enferma. Todo esto me sigue pareciendo terriblemente injusto. Supongo que fue mi particular sentido del humor el que me ayudó a sobrellevarlo. Fue muy duro ver morir a mi padre sin que viera mi éxito. Mi madre no tardó en seguirle, pero pudo ver La Máscara, Ace Ventura y conocer a Cameron Diaz. ¡Se moría por ello!

P. La leyenda dice que llenó el ataúd de su padre con el dinero de su primer gran éxito económico, Ace Ventura.

R. Bueno, sí. Quise que mi pobre viejo se llevara algo que yo había conseguido con mi propio, no voy a decir talento para no sonar pomposo, pero sí don para hacer reír. O chispa. Sé que a él le hice reír muchas veces. Es todo lo que le pude dar en vida.

P. A usted, a los hermanos Farrelly por películas como Dos tontos muy tontos y a varios más les han acusado de la infantilización del cine y de la idiotización de las audiencias.

R. Estoy en completo desacuerdo. La risa es salud y alarga la vida. He demostrado que puedo ser un actor dramático, tengo dos Globos de Oro por Truman y Andy Kaufman, dos personajes verdaderamente tristes. Quiero hacer de todo, pero mi misión en la vida es arrancar las máximas y más sonoras carcajadas posibles.

P. ¿Mandaría a alguien al infierno?

R. Algún día que otro me enviaría a mí mismo, porque cuando me pongo insoportable no me aguanto ni yo. A muchos les parezco un bufón, pero tengo una fuerte personalidad oscura que me hace entrar en conflicto conmigo mismo. Y entonces, soy mi peor enemigo. Bueno, y cada vez que estreno una película, a casi todos los críticos cinematográficos… a los que no les gusta, claro (carcajada).

P. Usted mantiene una relación formidable con su hija, pero su ex mujer le ha pedido más dinero para mantenerla. ¿No resulta algo paradójico?

R. Sí, pero mi relación con Jane, que ya es una mujercita preciosa de 15 años, no tiene nada que ver con su madre. Supongo que le han surgido algunos problemas y necesita dinero. A ella no le va a faltar de nada, pero me molesta cómo lo ha hecho público. Aunque parezca un loco, deseo que su privacidad sea respetada.

P. La privacidad es casi imposible para una estrella. Se ha casado tres veces, ha tenido romances con mujeres famosas, se prometió a la actriz Renée Zellweger…

R. Sí, claro. Y los tabloides no ayudan, precisamente. Cuando me divorcié la primera vez, me retrataron como a un monstruo cruel y egoísta que dejaba a su mujer e hija para no compartir con ellas fama y dinero. Con mi tercera mujer, la actriz Lauren Holly, nos fue mal desde el primer día y sólo duramos 10 meses. El divorcio también fue movidito; esta vez ella se quedó con la mitad de mi fortuna, y, en fin, me he cerrado en banda. Soy un hombre de 41 años que, supongo que igual que el resto de los mortales, busca la felicidad con una chica estupenda con la que tener hijos y ser enterrados juntos.

P. La ruptura con Zellweger fue una sorpresa. Una noche la acompaña al estreno de El diario de Bridget Jones y al día siguiente anuncian el fin de su apasionado romance.

R. Pasaron cosas muy tristes para ambos que no queremos revelar. Tenemos ese pacto. Yo no he superado aún la tristeza de aquel adiós, pero ahora salgo con una estupenda mujer del show business; no es actriz, pero sabe de todo ello, me hace reír y me comprende. Nos conocimos en el restaurante de los Estudios Disney, empezamos a charlar y hasta hoy. Es formidable.

P. ¿Cuál de sus películas prefiere?

R. Man on the Moon, de Milos Forman. Fue como disfrutar de una vacaciones en la mansión de Sean Connery, en las Bahamas.

P. ¡Pero si era tremenda! El drama real del actor Andy Kaufman, un provocador que tuvo en contra a casi un país y que murió triste y precozmente.

R. ¡Por eso! Por una parte, me sumergí en él y en el terrible álter ego que se inventó, Tony Clifton. Danny DeVito, que fue íntimo suyo, me regaló sus bongos. Estuve cuatro meses metido dentro de ambos, exigí a todos que me llamaran Andy y más de una vez les pegué varios sustos.

P. Hablemos de Jennifer Aniston, su novia en la película. ¿Es tan divina como dice su marido?

R. Del todo: es lo que se ve en Friends, puro encanto. Puede iluminar con su presencia una habitación a oscuras. Brad (Pitt) es un tipo con verdadera suerte. A ver si tienen pronto niños y salen a los dos, va a ser tremendo.

P. ¿Y es cierto que le salvó la vida?

R. Bueno, ocurrió un accidente que se ha exagerado. Se publicó que una enorme grúa empezó a caer sobre ella y podría haberla matado. Y entonces superman Carrey la empujó. No, la cosa ocurrió con un árbol y le grité que se apartara. Lo hizo y se salvó solita, con un poco de mi ayuda. Brad me lo agradeció con unas birras en su casa, y yo me he ganado el cielo. Creo…

La película “Como Dios” se estrena en España el próximo 27 de junio.

Carrey en números

“Soy el Tom Hanks de los Globos de Oro”, dijo cuando recogió su segundo premio –el primero fue por “El show de Truman”– por su doble papel como Andy Kaufman y Tony Clifton en “Man on the Moon”. Pero él se refería a que tras ser ganador sistemático del Globo, después era ninguneado por la Academia de los Oscar. Llevaba razón, cobraba lo mismo que Hanks pero con mayor mérito: Carrey se convirtió en el cómico del mundo mejor pagado.

Ocurrió con “Dos tontos muy tontos”, de los Farrelly; de los cinco millones de dólares por su anterior película –”El regreso de Batman”– a ésta, la paga alcanzó los 20 millones. Sólo cuatro años antes cobró 350.000 dólares por ser el detective de animales Ace Ventura. Hace dos años logró 20 millones más beneficios del golpe de taquilla “The Grinch” y ha firmado ya cuatro películas más por 25 millones cada una.

jueves, 3 de mayo de 2007

ENTREVISTA A CARREY Y JENNIFER ANISTON

Jim Carrey vuelve a la comedia, después de la seria ¿The Majestic¿. Por otro lado, esta puede significar la consolidación de Jennifer Aniston como algo más que la Rachel de la serie ¿Friends¿. En la divertida ¿Como Dios¿, ambos comparten protagonismo en su primera película juntos. Por eso, FOTOGRAMAS los ha reunido en esta conversación, de la que se deduce que se han hecho bastante amigos.

Ante estrellas como Jennifer Aniston y Jim Carrey es imposible mantener la compostura. Juguetones, graciosos natos, más listos que el hambre, zalameros, responsables y conscientes de lo que están haciendo, hacen la labor del entrevistador una tarea, más que agradable, desternillante. Carrey luce una sonrisa permanente. Parece tranquilo. ¿Tiene la culpa su hija? El actor acaba de ganar una batalla legal contra su ex esposa Melissa. Esta le pedía un aumento de la pensión de 10.000 dólares mensuales que el actor le pasa para mantener a la hija que tienen en común, Jane, de 15 años.

FOTOGRAMAS: ¿Hay algún mensaje oculto en Como Dios?

JIM CARREY: Supongo que lo que le quiero decir a mi público es que estoy muy agradecido por poder hacer lo que hago, por la mera idea de que me consideren divertido, por ser capaz de hacerles reír. Pero también creo que soy capaz de contar historias, que puedo llorar con la misma facilidad con la que me río. Que no voy a ser yo quien ponga límites a mi carrera.

JENNIFER ANISTON: Mírame a mí. El hecho de hacer un drama como The Good Girl me ha dado carta blanca como actriz por un par de años más, algo que nunca lograron mis comedias románticas.

J.C.: ¡Exacto! Ya sé que uno quiere que todo lo que hace sea extremadamente popular, pero también he aprendido que no todo lo que ocurre es culpa mía; que el trabajo que hicimos en The Majestic fue muy bueno y que aprendí mucho de Martin Landau, así que, si el material no encontró su público, qué le vamos a hacer, no se puede ganar siempre. Porque, sinceramente, no creo que la audiencia esté ahí sentada esperando únicamente a que les haga reír.

J.A.: Claro que contigo es difícil no reírse todo el tiempo.

F.: ¿Cómo se prepara una para trabajar con Carrey? ¿Son muy diferentes sus métodos de trabajo?

J.A.: Mucho. A él le gusta hacer muchas, muchas, pero que muchas tomas de cada escena.

J.C.: No es la primera vez que me lo dicen, pero es que en ocasiones uno tiene que luchar todo el día por esa línea que no acaba de ver en su sitio, y eso se convierte en una obsesión, lo reconozco. Pero mejor esto a que me dedique al robo a mano armada.

J.A.: Lo entiendo, pero yo vengo de la televisión, un medio en el que se rueda más rápido, y fue todo un reto seguir manteniendo la frescura tras repetir lo mismo 40 veces. Aunque también fue un reto poder ver su energía al estar tan cerca.

J.C.: Yo creo que lo que quizás más te ha impactado es ver que las tomas siempre me salen diferentes. No tengo ni idea de lo que voy a hacer hasta que lo hago. En ocasiones es una idea que se me cruza y otras elaboro la acción desde el texto. Eso sí, en el momento en que se me ocurre cómo enfocar la escena, tengo que comenzar a caminar, levantarme y caminar. No te creas que se diferencia mucho de El Show de Dick Van Dyke


F.: Dada la premisa de Como Dios, es inevitable preguntar qué sería lo primero que harían en el caso de ser Dios por un día.

J.A.: No hay mejor Dios que Morgan Freeman, ahí, todo vestido de blanco. Un tipo fenomenal, y mira que el único momento en que coincidimos fue en una de esas largas noches de rodaje en la que estábamos destrozados, pero me dio un abrazo tremendo.

J.C.: Morgan es todo un personaje. Tiene esa especie de rayo láser en la mirada que te puede freír el alma si te quedas mirándole mucho tiempo.

F.: Pero, en su caso, ¿qué sería lo primero que harían de ser Dios Todopoderoso?

J.A.: Es imposible hablar de estas cosas sin que alguien en algún sitio te tome por un blasfemo. Yo me quedo con la idea de la película, de promocionar el amor y no meter mano en la voluntad de cada uno. Y en última instancia, espero que la gente se lo pase bien.

J.C.: Sí, eso mismo. Dar de comer a los pobres, sanar a los enfermos y concederme el don de la invisibilidad para poder entrar en el probador de señoras sin ser visto.

J.A.: Está claro que es difícil hablar de algo espiritual en una película comercial con Jim Carrey.

J.C.: ¡Qué quieres! No tengo grandes planes para cambiar el mundo pero me encantaría poder arreglarme los juanetes. Especialmente el del pie derecho. Tampoco me importaría ser Gandhi por un día y vivir en ese lugar en el que es posible poner la otra mejilla y todas esas cosas que son tan difíciles.

F.: No sé a nivel espiritual, pero físicamente su aspecto es cada vez más cercano al de Gandhi. ¿Se trata de su próxima película?

J.C.: Siempre me ha gustado estar delgado. De hecho, peso lo mismo que cuando tenía 19 años, algo que me cuesta un poco de sacrificio, pero me gusta estar en forma; no tanto por trabajo, sino por mí.

Carrey (41 años) y Aniston (34) se han entregado al máximo en esta comedia donde las únicas anécdotas están en las tomas descartadas del final, en las que se puede observar la mayor debilidad del actor: Los errores siempre me hacen reír. Es que no falla, reconoce a carcajadas. Aniston también se ríe, pero de felicidad, dado el momento que está disfrutando esta joven cuya única meta en la vida no era el éxito sino ser feliz.

F.: ¿Qué les espera a ambos en un futuro próximo?

J.C.: Eternal Sunshine of the Spotless Mind, dirigida por Michel Gondry y junto a Kate Winslet y otros superactores como Elijah Wood o Kirsten Dunst. El guión es de Charlie Kaufman. Se trata de una historia maravillosa en la que mi personaje está enamorado de una joven que se ha borrado todos los malos recuerdos de su memoria, un proceso nuevo que, llevado por la desesperación, él también prueba. Pero cuando está en ello, y a medida que se van borrando los malos recuerdos, se da cuenta de la pasión que siente por ella y de cómo la amaba, e intenta parar el proceso.

J.A.: Mi próxima película se titula Captured, una comedia junto a Ben Stiller dirigida por John Hamburg donde interpreto a Polly, una joven muy liberal y a la que le gusta mucho ir de un lado para otro, con una cierta fobia a todo lo que signifique una relación y un compromiso, aunque, por supuesto, se deje encandilar por todo lo que le ofrecen.

F.: Dos historias muy románticas para dos de las estrellas más envidiadas de la pantalla.

J.A.: No hay para tanto. A mí la gente no me dice que me envidia.

F.: Pero con el éxito que subraya un Emmy, un Globo de Oro y un marido como Brad Pitt, su situación seguramente es envidiada... y además su marido le llenó una habitación de rosas.

J.A.: No fue toda la habitación pero estuvo cerca. Había rosas por todos los lados y había escrito te quiero con pétalos en la pared. Algo muy bonito.

F.: ¿Un paso más hacia la maternidad?

J.A.: Sí, queremos formar una familia. Probablemente en un año o dos, quién sabe.

J.C.: Yo tenía 25 años cuando nació mi hija Jane, y ese sí que es un momento divino. Algo que te hace crecer y te demuestra que es mucho más divertido no pensar todo el tiempo en ti mismo. En la actualidad paso mucho rato con mi hija en casa, escuchando a Queen en un maravilloso equipo estéreo. Toda la casa es un equipo de sonido ¿Si estoy abierto a otras relaciones? Sí. ¿Si busco pareja? Pues no. Soy un romántico, y me divierten las relaciones, pero ahora mismo prefiero disfrutar de mi carrera y de mi hija, las mayores bendiciones que tengo en mi vida.
Jennifer Aniston nunca quiso ser solo una estrella televisiva. Lo empezó a demostrar en 1996 con Ella es única, de Edward Burns. Pero, el fracaso de Novio de alquiler (Glenn Gordon Caron, 1997), Mucho más que amigos (Nicholas Hytner, 1998) o Rock Star (Stephen Herek, 2001) hizo dudar de su calidad como gran estrella, pero con su papel en el film independiente The Good Girl (Miguel Arteta, 2002) subió enteros en la industria y demostró que sí sabía actuar. Y quizás fue por este último papel que pensaron en ella para este proyecto, al que llegó sin acabar de leerse el guión, pero con ganas de consolidar su carrera en el cine. Eso sí, Aniston quería de Grace, su personaje en Como Dios, algo más que la niña bonita (y más bien modosa) de las anteriores comedias de Carrey: Renée Zellweger, Lauren Holly, Maura Tierney, Courteney Cox... Y así es como Aniston acabó siendo la voz de su conciencia.

Desde que Jim Carrey rodara Ace Ventura, un detective diferente, de Tom Shadyac, en 1994, Jim Carrey es uno de los cómicos más respetados de su generación. Sus siguientes papeles en el género ¿La Máscara (Chuck Russell, 1994), 2 tontos muy tontos (Peter y Bobby Farrelly, 1994), Mentiroso compulsivo (T. Shadyac, 1997), Yo, yo mismo & Irene (P. y B. Farrelly, 2000) o El Grinch (Ron Howard, 2000)¿ no hicieron más que corroborar su poderío en la comedia. Pero Carrey tiene una asignatura pendiente: nadie parece tomarle en serio, y así lo demuestran los batacazos sufridos cada vez que se ha decantado por el drama: Un loco a domicilio (Ben Stiller, 1996), Man on the Moon (Milos Forman, 1999), The Majestic (Frank Darabont, 2001) o incluso El Show de Truman (Peter Weir, 1998) no demostraron el mismo ímpetu que sus comedias.

domingo, 22 de abril de 2007

ENTREVISTA A JIM CARREY

-En su vida no hay hijos adoptados, no es miembro de la Cienciología, no ha estado en una clínica de rehabilitación...

-Todo el mundo sabe dónde le duele y tiene algo que esconder. En un segundo puedo pensar en lo que me estoy perdiendo y deprimirme. Tuve la suerte de trabajar con Meryl Streep, una actriz que viaja sin pasado y que es muy humilde. No es necesario estar loco para ser artista. Lo importante es entender que todos estamos locos, ja, ja.

-Entonces, ¿de verdad no hay absolutamente nada que le saque de quicio?

-El amor, y no siempre. Cuando me enamoro me preguntó qué me pasa, por qué me he contagiado... Estas cuestiones me consumen. Y en el terreno espiritual estoy obsesionado con todas las religiones, pero en el buen sentido, es algo que disfruto. No tengo ninguna obsesión peligrosa. Las obsesiones se dan cuando quieres entender algo con urgencia.

-¿En estos momentos, está en horas altas o bajas?

-Estoy en un momento en que me siento sabio, iluminado, realizado personalmente, lo que ha sido mi meta durante mucho tiempo. He vivido muchas crisis de identidad, pero ahora sé quien soy y me siento cómodo en mi piel.

-Supongo que su novia, la modelo Jenny McCarthy, tendrá algo que ver con este momento feliz.

- Sin duda. Nuestra relación surgió en el momento adecuado. Jamás me he sentido más preparado para estar con alguien que ahora. en una relación como ahora. Soy feliz, más que nunca, y Jenny y yo queremos seguir haciendo el camino juntos, lo que es maravilloso.

-¿Y qué tal Virginia Madsen? ¿Ha sido una buena compañera?

-Soy lo suficientemente inteligente como para rodearme de actores que son mejores que yo y aprender con ellos. Este es el caso de Virginia, con la que, además, tuve química. Es una excelente madre, una gran persona y una actriz fantástica con capacidad para crear varios personajes en la película. Está igual de bien como madre atenta que como mujer sexy.

-Su ciudad, Hamilton, su región, Ontario, y su país ,Canadá, juntos son 23 teclas del ordenador. ¿Volvería a Haminton?

-Mañana mismo, es una gran ciudad.

-¿Puede el sentido del humor cambiar el mundo?

-No, pero puede hacerlo más agradable. Con mi trabajo pude conseguir que los demás disfruten durante un par de horas. Lo veo como una tirita sobre una herida: consuela, pero no cura.
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sábado, 21 de abril de 2007

JIM CARREY MÁS SUPERSTICIOSO QUE NUNCA

Pregunta: ¿Ya está pensando en filmar una segunda película sobre el enigma del número 23?
Respuesta: 23 es perfecto para una segunda parte. Sería 24. Mejor todavía: 23 al cuadrado es 232 ¡Perfecto!

P: ¿Cobró 23 millones de dólares por filmar esta película?
R: (Riéndose) En esta no, pero espero que recaude mucho más. Mira: es la película 23 que dirige Joel (Schumacher). Su nombre junto con el mío suma 23 letras. Mi nombre junto con el de Virginia Madsen, también son 23 letras. Es algo que se multiplica por todas partes. Se suponía que íbamos a empezar a filmar el 7 de enero y como Virginia todavía estaba arreglando su contrato, no empezamos hasta el 23. Y no lo habíamos planeado, así terminó siendo. Yo veo ese número a cada lugar que voy, desde hace años. Te traje como ejemplo algunas fotos que le pedí a mi asistente que tomara, antes de venir. (Muestra una serie de fotos que empieza a describir) Esta es una grúa que se estacionó a un costado y tiene el número 23 pintado en la puerta, sin ninguna razón en particular. No hay ningún truco en la foto. Después, vimos la licencia del auto que estaba en frente nuestro y el número empezaba con 23. Cuando llegué al hotel, mi habitación era la 1223 y frente al hotel, desde el balcón se ve el edificio de enfrente con el número 323 en grande. Y cuando me dieron el desayuno, se formó el 23 en la sopa de letras (ríe). No, no, la sopa es una broma pero el resto, pura verdad.

P: ¿Qué significado esconde para usted el enigma del número 23?
R: Yo no lo veo como nada malo ni oscuro. Lo veo como una palmada en el hombro que me dice: “Algo mágico está pasando”. Hay algo inteligente. Suena divertido.

P: Antes decía que desde hace años ve el 23 por todas partes. ¿En qué momento se empezó a dar cuenta que superaba las casualidades?
R: Para mí siempre fue algo divertido, como un fantasma, pero un fantasma divertido. Tenía un amigo en Canadá que señalaba el número 23, todo el tiempo. Miraba las licencias de los autos y sumaba los números, podía aplicar el 23 en cualquier cosa. Yo pensé que estaba loco, hasta que el número empezó a aparecer en mi vida. En todos lados. Siempre vivo circunstancias donde me rodea el número 23. Mis amigos me dicen que van a salir corriendo a gritos si sigo insistiendo en el tema. Un día estaba comentando sobre el enigma con otro amigo que justo había leído un guión parecido. Yo tenía que leerlo. Y apenas lo leí, me tocó. En la primera página del guión original había un oficial de la perrera luchando contra un perro de raza Pitbull . Y el nombre de mi compañía también se llama JC23, por mi pasión con el número 23, pero originalmente había tenido otro nombre y era Pitball Productions. Así me pasó en cada página que leía el guión. Después se lo di a otro amigo que lo terminó leyendo en una hora y media. Cuando lo volví a ver, se había quedado en la página 23, circulando cada palabra número 23, buscando algún código secreto. Es lo que me gusta de esta película, la idea. Hitchcock siempre tocaba ciertos temas como lo hizo con la película The Birds y los pájaros, donde después de ver sus películas pensamos distinto sobre los pájaros. Y cuando hayas visto nuestra película y vuelvas a ver el número 23, lo vas a ver de una forma distinta. Es un juego que me gusta jugar con el público.

Quiero que la gente salga del cine pensando en algo, sin dejarlos solamente con una bolsa de canguil. Es muy interesante. La película también está llena de números 23 escondidos, para disfrutarlos cuando salga el DVD.

P: En la película, su personaje llega a la conclusión que el destino no existe, que todo depende de las buenas o malas elecciones que hagamos en la vida. ¿Cuáles han sido aquellas malas o buenas elecciones que afectaron su propia vida? Si jugamos con el mismo enigma del número, en inglés, las palabras destino (destiny), vida (life) y equivocadas (wrong) elecciones (choices) también suman el mágico número exacto de 23 letras.
R: (Interrumpe, riéndose). Estás obsesionado. De eso se trata la película. Pero yo no tuve ninguna elección equivocada. ¿Qué tal? Y entre las mejores, tuve muchísimas elecciones buenas... esta película fue una buena decisión. Joel Schumacher y Virginia Madsen fueron muy buenas elecciones.

P: ¿De verdad nunca tomó alguna decisión equivocada?
R: En cierto sentido he tomado demasiadas decisiones equivocadas que definieron lo que realmente quiero. Primero que todo, estuvo la búsqueda por encontrar el lugar donde me sintiera confortable en la vida. Desde que era muy chico solía escribir un tipo de poesía que asustaba a mis padres. Tenía 8 o 7 años y me encerraba en el clóset, tratando de escribir sobre el significado de la vida. Y en la otra habitación, hacía reír a todo el mundo, porque mamá estaba enferma y yo quería que se sintiera bien, quería que ella pensara que había dado a luz un milagro. La vida vale. Siempre trataba de salvar a alguien, pero toda mi vida estuvo plagada de preguntas, rezos y esperanzas. Cumplir los 40 fue algo muy bueno para mí. Muchos lo llaman crisis, pero yo lo llamo renovación. Es un momento donde las cosas explotan para que puedan revelarse de la forma en que uno quiere.

P: The Number 23 se aleja completamente de las comedias y lo transporta a un nuevo rubro del cine. ¿Fue una búsqueda deliberada?
R: Yo realmente creo que las películas me eligen a mí. Esta película me llegó por el enigma que tengo por el número 23. Eternal Sunshine...me había llegado porque tenía el corazón tan quebrado que sentía que alguien me había borrado de su mente. Y Truman Show me llegó exactamente en el momento de mi vida donde empezaba a sentirme que no soy solo ‘eso’ (el Jim Carrey famoso) y quería entrar en lo desconocido, incluso cuando me costara la desilusión de la gente que me quiere. Al final, aun cuando acepte el juego que quiere la gente, tarde o temprano se cansan.

P: ¿Es verdad que también piensa probar con el cine de acción filmando la versión en cine de la serie de TV El Hombre Nuclear?
R: ¿Sabes? Puede llegar a concretarse. Por un tiempo lo habíamos dejado de lado pero ahora volvimos a hablar de nuevo para filmar The Six Million Dollar Man. Igual, todavía no puedo decir que esté seguro. Pero sería divertido.

P: ¿Es supersticioso? El hotel en que estamos ni siquiera tiene piso 13.
R: Claro, entonces la gente del piso 14 está en peligro (ríe). El hecho que figure como 14 no significa que no exista el piso 13. Seguro que está plagado de telas de araña y pasan todo tipo de cosas. Yo puedo pasarme la vida buscando escaleras para pasar por debajo, pero no es algo en lo que pienso demasiado.
vía el Universo

23. JIM CARREY

LOS ANGELES (Page Up/The New York Times News Service).- Para ser un hombre cuya carrera conoció mejores días que los actuales, Jim Carrey se muestra llamativamente contento. Y el actor, pese a su rostro ruborizado, es cualquier cosa, menos tímido, al confesar la razón de su alegría: su actual historia de amor con la actriz Jenny McCarthy. "Lo único que es capaz de consumirme por completo es el amor", reconoce Carrey, quien dice haber cambiado casi radicalmente su perspectiva de las cosas desde que conoció a la bella McCarthy. "Siento que este encuentro llegó en el momento en que me siento más listo que en cualquier otra etapa de mi vida para sostener una relación. Nos fortalecemos, nos sentimos en el mismo camino; todo es realmente... real", confiesa. (...) Aquí, Carrey personifica a Walter, un padre de familia que vive una vida perfecta, hasta que un día su esposa (Virginia Madsen) compra un extraño libro de autor anónimo cuyo tema es el número 23. A partir de ese momento, ambos comienzan a distanciarse y su existencia empieza a verse rodeada de distintos tipos de amenazas. El asesinato es una de ellas. Walter, además, tiene una apariencia muy diferente de la de la inmensa mayoría de los personajes que hasta aquí encarnó Carrey en el cine, con una cabellera larga y oscura, además de exhibir en buena parte del film un amplio, sobrecogedor y gótico tatuaje en el cuerpo. "A Jenny le gustó -bromea Carrey-. Es increíble lo que un tatuaje puede lograr en una mujer." (...) "Lo que más me gustó del personaje es que se trata del máximo ejemplo de jefe de familia que podemos imaginar. Lo único que quiere Walter es una vida normal. Representa a cualquiera de nosotros cuando sólo piensa en cosas que le aseguren cierta estabilidad. Pero también, como la mayoría de nosotros, Walter vive en medio de una negación. Yo estoy convencido de que estamos constantemente negando el hecho de que vivimos en bandejas de piedra que flotan a través de un universo desconocido". (...) "Un amigo mío, en Canadá, me transmitió esta inquietud porque lo veía por todas partes. Llegó a enviarme un libro sobre el caso del número 23 que reproduce todos los hechos extraños y raros provocados supuestamente por este número. Pensé que mi amigo estaba loco, pero a partir de ese momento yo mismo empecé a ver 23 por todos lados. De repente, empecé a volver locos a todos mis amigos", comenta Carrey. Y cuenta que en un momento alguien mencionó el salmo 23, aquel que dice: "El señor es mi pastor, y aunque camino por el valle de la sombra de la muerte no le temo a mal alguno". "Se refiere a vivir sin miedo y a comprobar que uno mismo tiene que hacerse cargo de eso", explica Carrey, para quien muchas cosas comenzaron desde ese instante a cobrar sentido, a tal punto que decidió cambiar el nombre de su compañía productora: dejó de llamarse Pit Bull y ahora se titula JC23. Coincidencias extrañas "Estaba en mi oficina -recuerda- chateando por Internet con un amigo acerca del cambio de nombre de mi compañía y él empezó a referirse al salmo 23, hablando de él con aquello del «valle de la sombra de la muerte». En ese mismo instante, otro amigo llegó hasta mi oficina con un diario que tenía como titular «Florece el Valle de la Muerte». Era la primera vez que ocurría algo así en un siglo en California, gracias a un período extraordinario de lluvias. Esas tierras secas estuvieron 100 años esperando el agua. En ese momento, pensé que estaba en camino hacia un viaje muy extraño y especial. Me subí a mi motocicleta, me fui hasta el Valle de la Muerte y pude comprobar que era cierto. Y también muy hermoso." No tardó en llegar a la vida de Carrey otro episodio con un toque algo fantasmal. "Estaba explicándole el cambio de nombre a otro amigo y él me contestó: «¡Qué curioso! Acabo de terminar un guión acerca del número 23». Me empecé a volver loco." Las extrañas coincidencias no acaban aquí. Carrey tiene una carpeta de fotos en las que se documentan "23 incidentes" y están registradas con el teléfono celular del actor. "Mire -dice Carrey, abriendo la carpeta-, aquí hay una camioneta remolcada desde el lugar donde chocó a mi auto con el número 23 en el costado. Es el coche número 23 de una flotilla. Le pedí al conductor que me sacara una foto junto al auto. Mire el auto que está frente a nosotros en la foto: tiene el número 23 en la placa con su patente". Y continúa: "Cuando llegué al hotel, estaba alojado en la habitación 1223. Me asomé a la terraza, y el toldo que estaba cruzando la calle correspondía al número 323. Y cuando pedí el desayuno estaba el 23 escrito sobre uno de mis panqueques. De acuerdo: esto último es un chiste, pero lo demás es absolutamente verdadero, como para asustarse y sentir que estamos frente a algo monstruoso". Antes de esta entrevista, Schumacher aportó su propia experiencia con el número 23, que, según sus palabras, ocurrió el mismo día en que firmó contrato para hacer la película. "Iba a ser mi película número 20, pero imaginé que podría ser la número 23. De repente pensé en los largometrajes para televisión que había dirigido y al contarlos llegué a la conclusión de que se trataba de mi trabajo número 23 como director. No veía la hora de llamar por teléfono a Jim para contarle todo esto", dijo el director.

CONVERSACIÓN DE PETER WEIR CON CARREY

Pregunta.-¿Qué películas habían visto el uno del otro que los llevó a pensar que serían las personas idóneas para este proyecto?

P. Weir.-Vi un cartel de Ace Ventura en el vídeo club de mi barrio. Me impresionaron el peinado y los pájaros, era un cartel llamativo. Justo desde las primeras escenas en las que aparece Jim, me dije que estaba ante algo nuevo.

J. Carrey.-A eso llamo yo entrar con buen pie.

P.W.-Hay que tener la mente abierta mientras uno hace películas. Dos meses más tarde, me enviaron el guión de The Truman Show, y poco después el productor me preguntó si había oído hablar alguna vez de Jim Carrey. Me dijo que estaba interesado en el proyecto. No se me había ocurrido nadie que pudiese interpretar el papel. Me pareció una idea sorprendente.

J.C.-Está loco. Le gusta asumir riesgos.

P.W.-¿Y tú?

J.C.-Bueno, yo había visto todas sus películas. Siempre he admirado su trabajo. Por otro lado, para mí suponía emprender un rumbo totalmente nuevo. Pensé: "Bueno, no puedo equivocarme. Por fin me dirigirá una persona en quien confío".

P.-La idea de vivir como en una pecera debió de resultarle familiar.

J.C.-Podría establecer un paralelismo entre mi vida y la película en muchísimos sentidos. Todos llegan a un punto en el que deben distinguir entre sus propias metas y los objetivos que les han marcado los demás. Por otro lado está la relación con mi vida real. Este guión tiene muchas facetas. Es una realidad que conozco muy bien. Me iba descubriendo a mi mismo conforme lo leía.

P.W.-La cosas de las que uno se entera en las entrevistas.

J.C.-En realidad yo me refería a Peter.


PETER WEIR: "Cuando Jim me decía: `esto es excesivo, no merece la pena', yo respondía: `es sólo una película, vamos a rodarlo'"
P.-¿Cómo descubrió el lugar del rodaje, Seaside, Florida?

P.W.-Lo hizo Wendy, mi esposa, ella colecciona revistas...

J.C.-Sí, ella descubrió este lugar, surgido de la nada. Yo había pensado que sería en Nueva York, en un ambiente algo apocalíptico, y Peter se presenta con este lugar, que parece extraído de una tarjeta postal, en el quinto pino.

P.W.-La elección del pueblo hizo posible un nuevo enfoque a la historia. Se estableció la perspectiva del creador del programa de televisión, quien pretendía que todo se hiciera con elegancia. Este aspecto sin duda hacía del malo un personaje interesante y complejo. No estaba loco.

J.C.-En una ocasión Peter se presentó en mi casa con una carpeta llena de fotos y de recortes de periódicos que había recopilado para intentar explicarme su enfoque estético de la película.

P.W.-Redacté un texto que llamaba la breve historia de The Truman Show, en el que intentaba explicar cómo había surgido el proyecto del programa de televisión. Intenté crear un argumento lógico.

J.C.-De vez en cuando veías algo que te hacía pensar en Dalí. A veces se trataba de un recorte de revista en la que aparecía la foto de un niño en una playa mirando al mar. Eran imágenes que nos hacían ver las cosas de la misma manera.

P.W.-La primera vez que nos reunimos le llevé un CD de Pink Floyd y escuchamos la canción Wish You Were Here. "La película está en este tema musical", le dije. Hay que pensar en la letra. J.C.-La canción es una obra maestra.

P.W.-Pensamos utilizarla al final de la película, pero no lo hicimos. No quería dar todas las claves. De esta manera el espectador se marcha a casa con muchas cosas en la mente.

J.C.-Efectivamente, la película hace pensar. Para mí The Truman Show es un espectáculo psicológico, es sin duda emocionante, pero se desarrolla dentro de nosotros.

P.-Su protagonista es Jim Carrey, a quien relacionamos con otro tipo de diversión. ¿No habrá que informar previamente al público sobre el contenido del filme?

P.W.-No tengo ningún tipo de prejuicios sobre los actores en cuanto a sus posibilidades para el drama o la comedia... Pero si hubiésemos filmado Hamlet, estas cualidades suyas habrían sido irrelevantes.

J.C.-Yo soy Hamlet. Es el papel perfecto para mí. Todos tenemos una parte oculta, que debe ser revelada, y yo me siento agradecido de haber trabajado con Peter, quien me ha ayudado a mostrar otros aspectos de mi personalidad.


JIM CARREY: "La película tiene relación con mi vida real"
P.-¿Se puede ser admirador suyo y al mismo tiempo minusvalorar sus otras películas?

J.C.-Claro que sí. Impera la ley del mercado. La gente puede examinar las naranjas para escoger las mejores. Más tarde los espectadores darán valor al hecho de que no hice siempre el mismo tipo de películas.

P.-La mala acogida que tuvo Un loco a domicilio no le ha impedido seguir adelante.

J.C.-Me gustó Un loco a domicilio. No es bueno comer pescado todas las noches. Hay que probar otras cosas. Sería un insulto a la inteligencia del público dar por sentado que quiere ver lo mismo una y otra vez.

P.-¿Le resultó difícil interpretar este personaje?

J.C.-Mi tendencia natural es a entretener, en lugar de buscar reacciones. En ocasiones me presentaba con un montón de ideas; Weir me escuchaba y simplemente eliminaba lo que no encajaba en la película.

P.W.-A todo esto evitaba que se sintiera inhibido o que se interrumpiera el flujo de ideas. Le preguntaba si quería comentarme algo que se le hubiese ocurrido. Siempre tenía alguna sugerencia sobre ciertos aspectos de la escena que rodábamos. En otras ocasiones, a ambos se nos ocurría la misma idea.

J.C.-En mí hay cierta tendencia al protagonismo. En el rodaje, claro.

P.W.-A hacer de cada escena una unidad completa, en lugar de permitir que vayan desarrollándose en secuencia.

J.C.-A veces le pedía a Peter que hiciéramos una toma adicional, aunque por lo general dichas tomas no servían para nada. P.W.-De ninguna manera quería ser cauteloso. Cuando Jim me decía: "Esto es excesivo, no merece la pena"', yo le contestaba: "No, es sólo una película, vamos a filmarlo".

J.C.-(Imitando a un director) ¿Podría hacerlo otra vez? Pero en esta ocasión muéstrese asustado, acérquese al coche con la pistola en la mano.

P.-Ahora que ha realizado su primera película seria, ¿siente que ya no tiene límites?

J.C.-Ojalá pueda hacer de todo y expresarlo todo. Es lo máximo que puede pedir un artista. El que funcione o no desde el punto de vista comercial es otra cosa. En cualquier caso, he tenido una carrera sorprendente. Hay mucha gente que me ama, y creo que la interpretación consiste en llegar a comprender tanto la luz como las tinieblas.

miércoles, 18 de abril de 2007

ENTREVISTA A JIM CARREY

Pregunta: Tenía su propia conexión personal con el número 23 antes de la película.
Jim: En realidad, cambié el nombre de mi compañía a JC23 hace unos años porque hacía ya algún tiempo que estaba obsesionado con este número. Uno de mis amigos en Canadá me contó historias al respecto, mostrándome cosas, como matrículas de coche y demostrándome cómo la suma de los números daba 23. Pensé que era ridículo, pero luego comencé a encontrarme ese número en todas partes hasta culminar con el descubrimiento de que el Salmo 23 habla de vivir sin temor. Por eso fue por lo que lo utilicé en el nombre de mi compañía.

P: Ahora el número 23 vuelve a surgir en la vida de Jim Carrey.
J: Cuando me llegó el guión, fue puramente una coincidencia. Le estaba contando a un amigo acerca de mi relación con el número 23, y él me contó que acababa de leer un guión llamado Número 23. Entonces, lo leí y quedé totalmente sorprendido. Era increíblemente irresistible y me estaba volviendo loco, página tras página. Le pasé el guión a otro amigo para que lo leyese y después de una hora y media, lo volví a ver. Había leído todo el guión y había vuelto a la página 23 donde estaba subrayando cada 23era palabra para ver si había algún patrón. Esto es lo que creo que la película va a hacer con la audiencia: saldrán del cine diciendo "¡allí está!”.

P: El aspecto único del proyecto resultó ser exactamente lo que estaba buscando.
J: Número 23 es diferente y eso es lo que busco en una película. Sólo quiero que alguien tenga una idea que yo nunca haya visto; eso es lo que busco en un guión. Quiero que algo en la idea represente un reto, como con Olvídate de mí. En esta película la idea era "¿a quién borrarías?", "¿a quién volverías invisible?", "¿te han borrado alguna vez?". Esta es otra de estas ideas que trata de temas que nunca han sido realmente explorados
P: Estaba también muy entusiasmado por tener la oportunidad de trabajar nuevamente con Joel Schumacher.
J: Joel es fantástico con los actores porque se sienta y te deja hacer lo que necesitas hacer para llegar donde quieres. Pero también tiene ideas y es muy fuerte. Necesito a alguien que me plante cara alguna vez porque soy realmente obstinado con mis ideas. No siempre tengo razón; eso lo sé.

P: A medida que comenzó a explorar la naturaleza de sus caracteres duales en la película obtuvo una imagen clara de sus similitudes y de sus diferencias.
J: Walter es una persona corriente. Es un tipo normal. Es el tipo que valora a su familia y que sólo quiere hacer su trabajo y tener una buena vida. No busca ningún problema. Pero como todo el mundo, pasan cosas dentro de él de la que ni él mismo está consciente. Y el 23 está allí para sacarlas a la superficie. Pero Fingerling es detective y es un personaje muy diferente para mí, mucho más crispado. Es un tipo muy turbado, muy agresivo y realmente disfruté interpretando su papel. Pude explorar los lados más oscuros de mi personalidad lo que fue realmente sorprendente y algo diferente para mí. Fingerling es un instigador. No es alguien que busque problemas: en realidad, los espera.

P: La obsesión con el 23 se filtró a la producción misma.
J: Venían todo el tiempo y decían: "¿Sabes qué sumó 23 hoy?”. Siempre había algo; todos estaban pendientes. Eso es lo que espero que ocurra cuando la gente salga del cine: que comiencen a mirar alrededor y que encuentren todas estas cosas. Me atraen realmente las películas que tratan temas que trascienden la historia misma. Las películas que de alguna forma capturan un fenómeno social, como Tiburón capturó nuestro miedo al océano, y al mundo desconocido de los tiburones. Creo que esta película muestra un fenómeno real que está ocurriendo allí afuera. El enigma del 23 está en todas partes y esta película va a tocar este tema.

P: Se convirtieron en expertos en la mitología del número 23.
J: En la vida real, el 23 parece estar relacionado con muchas cosas diferentes: buenas y malas. Están Michael Jordan y LeBron James que llevan el número 23. David Beckham acaba de cambiarse al 23. Después están O.J. Simpson, el atleta infame que llevaba el 32, 23 a la inversa. También están Nicole Simpson y Ronald Golman, cuyos nombres combinados suman 23 letras. Y así sigue. Está en todas partes. Lo que resulta realmente divertido acerca de todo el concepto del 23 es que satisface la necesidad que tiene la gente de creer en la magia.

martes, 17 de abril de 2007

ENTREVISTA A JIM CARREY EN CLARIN.COM

Elegido por la BBC de Londres como uno de los diez mejores comediantes del planeta, en un combo que incluye a Groucho Marx y a Woody Allen, a Carrey le fascina experimentar en aguas más profundas y muchísimo menos graciosas, aún a riesgo de que la taquilla no le réditos. "Esta dualidad me nació de chico —explica—, cuando tenía 8 o 9 años solía encerrarme en mi placard a escribir cuentos existenciales, cosas oscuras en las que buscaba el sentido de la vida. Minutos más tarde iba a la habitación de al lado, donde yacía mi mamá, muy enferma, y le hacía monigotadas para entretenerla".
¿Y cómo nació la fascinación por "el enigma del número 23"?
Cuando vivía en Canadá tenía un amigo que estaba obsesionado, podía sacar el número 23 de cualquier cosa. Empieza como un juego, leés las chapas de los autos, sumás las fechas de los cumpleaños, y terminás encontrando el número en todas partes. Las letras de mi nombre y las de Virginia suman 23, las letras de mi nombre y las de Joel suman 23. Mi productora se llama JC23 Entertainment debido a esta fascinación y por eso cuando me enteré que había un guión que hablaba del tema quise leerlo. Creo que este es un lindo juego para jugar con la audiencia, me gusta que la gente se vaya del cine con algo para pensar y no sólo con una bolsa de pochoclo vacía.
(...)
En la película en la que representaste a Andy Kaufman no salías de tu personaje ni aún en los descansos de filmación. ¿Fue igual aquí?
No, esa fue la única vez, creí que Andy se merecía de mi parte esa concentración, pero generalmente trato de no llevarme el personaje a casa. Una maestra en eso es Meryl Streep, uno la ve en el estudio super relajada aún cuando un rato después tenga que sobrevivir la peor de las catástrofes en cámara. Es toda una lección. Volvés a encarnar un personaje real en "Ripley, Créase o No", dirigido por Tim Burton. ¿Cómo te estás preparando?
Va a ser maravilloso, es un mundo muy interesante para explorar. Ripley fue el campeón de los que eran desestimados por todos, de los distintos, los freaks. Lo que he descubierto es que a él le encantaba celebrar la vida y sobre todo probar que todos somos especiales. No importa cual sea nuestra especialidad.